
Con motivo de cumplirse el 51 aniversario del asesinato del periodista Orlando Martínez, recordamos un hecho que no solo conmocionó profundamente al país, sino que también indignó a los trabajadores de la prensa y sacudió los cimientos de la democracia. Este trágico acontecimiento marcó un antes y un después en la historia nacional, sumando otra vida truncada en la lucha por la verdad y por la libertad de un pueblo soberano.
En las portadas de los distintos periódicos del 18 de marzo de 1975 se informaba sobre el asesinato del periodista, ocurrido cuando iba rumbo a su residencia de su lugar de trabajo. La noticia ocupó los principales titulares y, desde ese momento, comenzaron a surgir diversas especulaciones sobre las circunstancias del atentado.
Otro violento episodio contra la libertad de expresión
La noche del 17 de marzo de 1975, disparos asesinos acabaron con la vida del periodista Orlando Martínez, quien había hecho del periodismo su vocación y forma de vida. Con apenas 29 años de edad, fue asesinado alrededor de las 7:40 de la noche mientras conducía su automóvil rumbo a su residencia.
El suceso ocurrió en un lugar poco iluminado de un sector residencial de Santo Domingo, casi en la intersección de las calles José Contreras y Alma Mater. Los responsables, cuya identidad no fue conocida en ese momento, huyeron del lugar inmediatamente después de cometer el crimen.
Martínez fue asesinado cuando se dirigía a su residencia, ubicada en la calle Antonio Maceo número 32, luego de haber tomado un té en Publicaciones Ahora junto al vicepresidente y administrador de esa empresa, el doctor Luis Ramón Cordero.
En ese momento se desempeñaba como director de la revista Ahora y columnista del diario El Nacional. Recibió dos impactos de bala: uno en el pómulo izquierdo, sin orificio de salida, y otro en el brazo izquierdo, con salida. Fuentes policiales consultadas por el periódico El Caribe indicaron que los disparos contra Martínez fueron realizados a muy corta distancia.
Atentado contra la prensa y la libertad
El doctor Luis Ramón Cordero, administrador de Publicaciones Ahora, manifestó a su salida del hospital militar Lithgow Ceara que la muerte del periodista representaba una profunda pérdida tanto para esa casa editorial como para el periodismo nacional.
Asimismo, señaló que el asesinato de Martínez constituía un grave ataque contra la libertad de prensa en el país, destacando que Orlando ejercía un periodismo de opinión caracterizado por la seriedad, la honestidad y el compromiso con sus principios.
Cordero llegó al hospital cerca de las 9:40 de la noche, visiblemente afectado y acompañado por varios familiares del periodista asesinado.
En ese mismo sentido, otro ejecutivo de Publicaciones Ahora, Ramón A. Reyes, afirmó que la muerte de Martínez constituía “un crimen atroz que no debía quedar impune”.
Reyes y Cordero también tuvieron dificultades para entrar a la morgue del hospital militar, aunque finalmente lograron acceder gracias a las gestiones de un civil cuya identidad no fue revelada.
Por su parte, el presidente de la Asociación Dominicana de Periodistas y Escritores (ADPE), doctor Salvador Pittaluga Nivar, expresó su indignación y profundo pesar “porque un hecho como el asesinato de Martínez haya ocurrido en el país”.
Agregó que este suceso representó un serio atentado contra la libertad de prensa en la nación, considerando la trayectoria y el prestigio del periodista asesinado.
Lo habían amenazado
Una tía del periodista Martínez informó a la prensa que, en los días previos, este había recibido varias amenazas de muerte anónimas a través de llamadas telefónicas.
Lucila de Moreta explicó que, debido a esa situación, los familiares le habían recomendado que evitara usar siempre la misma ruta para ir a su trabajo y regresar a su hogar.
“No te preocupes, tía, yo sé cómo defenderme”, recordó la señora que le decía Orlando, mientras lloraba desconsoladamente. Entre sollozos añadió que lo habían matado de manera injusta.
En adición a esto, su madre, Adriana de Martínez, expresó entre lágrimas que “no sirvieron de nada las oraciones que hacía para que el Sagrado Corazón de Jesús protegiera a mi hijo”. También señaló que él recibía amenazas con frecuencia, pero que, confiado, no les daba importancia y seguía adelante con su trabajo periodístico.
Crece el reclamo para que se investigue a fondo
La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) manifestó su consternación e indignación por el asesinato del periodista Martínez y solicitó al presidente Joaquín Balaguer que se aplicara todo el peso de la ley contra los responsables materiales e intelectuales del crimen.
La organización, cuya junta de directores celebraba su reunión semestral en una capital centroamericana para analizar la situación de la libertad de expresión en el continente, envió un cable al mandatario dominicano en relación con el asesinato de Martínez.
“El asesinato de Martínez constituye el segundo caso de un periodista ultimado en mi país en apenas dos años”, declaró Germán Ornes, presidente de la Comisión de Libertad de Prensa de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y directivo de El Caribe, de Santo Domingo, aludiendo al crimen del periodista Gregorio García Castro ocurrido el 28 de marzo de 1973, dos años antes.
Ornes agregó que, aunque había informado previamente sobre la existencia de libertad de prensa en la República Dominicana, las condiciones no podían considerarse adecuadas cuando un periodista era asesinado cada año. Señaló además que era imprescindible llevar ante la justicia tanto a los autores materiales como a los instigadores de esos crímenes, sin importar su ideología o afiliación política.
En respuesta al comunicado de la organización periodística continental, el presidente Joaquín Balaguer afirmó, mediante un cable, que su gobierno “no escatimaría esfuerzos” para llevar ante la justicia a los responsables del asesinato del periodista Orlando Martínez.
Intentos de silenciar la verdad: la pluma frente al plomo
En ese marco, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) señaló que los ataques contra periodistas en ese período, ocurridos en tres países de América Latina, incluida la República Dominicana, “demostraban que los adversarios de la libertad respondían con balas al reto de la pluma”.
Al finalizar su reunión semestral, la comisión declaró que los periodistas independientes se enfrentaban no solo a la censura y a las presiones de los gobiernos, sino también a riesgos para su vida y su libertad “en gran parte de América Latina”.
Germán Ornes, presidente de la comisión y directivo de El Caribe de Santo Domingo, manifestó que “ser periodista en esa época implicaba el riesgo de perder la vida, amenazado por el fuego asesino de francotiradores, terroristas y quienes recurren a explosivos”.


