
Irán anunció este viernes que el estrecho de Ormuz permanecerá “completamente abierto” al tránsito de buques comerciales mientras se mantiene vigente el alto el fuego en la región, una medida que marca una fuerte desescalada tras semanas de tensión militar y restricciones.
El canciller iraní, Abbas Araqchi, explicó que los barcos podrán cruzar siempre que sigan las rutas coordinadas por las autoridades marítimas del país, en el marco de la tregua vinculado al conflicto entre Israel y el Líbano.
La decisión llega después de un período crítico en el que el paso había estado prácticamente bloqueado por enfrentamientos entre Irán, Estados Unidos e Israel, afectando una vía clave por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial.
La reapertura parcial busca garantizar el flujo comercial y reducir el riesgo de una crisis energética global, aunque la situación sigue siendo frágil y depende directamente de que el cese al fuego se mantenga.

Impacto inmediato en el petróleo
El impacto en los mercados inmediato fue: los precios del petróleo se desplomaron con fuerza tras el anuncio. El crudo Brent cayó por debajo de los 90 dólares por barril —algo que no ocurría desde hace semanas— y registró descensos cercanos al 8%–10%, reflejando el alivio de los inversionistas ante la posible normalización del suministro energético.
En el plano político, Donald Trump reaccionó positivamente a la medida, calificándola como un avance importante en medio de las tensiones, mientras se abren expectativas sobre posibles negociaciones más amplias entre Washington y Teherán.
Aun así, analistas y compañías navieras advierten que, aunque la reapertura representa una señal positiva, persisten incertidumbres operativas y de seguridad, ya que el tránsito sigue condicionado y la región continúa siendo altamente volátil tras meses de conflicto.


