Campeona olímpica Marileidy Paulino asegura que su trayectoria todavía siente que está empezando

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Marileidy Paulino puede hablar de medallas, récords y campeonatos mundiales. Puede contar lo que significa correr ante miles de personas y representar a República Dominicana en los escenarios más importantes del atletismo.

Pero cuando recuerda sus primeros pasos en el deporte, hay algo mucho más sencillo que aparece en su memoria: la necesidad de conseguir 100 pesos para comprar un pan.

«El atletismo no era el deporte que yo quería», admite durante una entrevista con Diario Libre.

La frase sorprende en una atleta que ha convertido los 400 metros en el escenario de algunas de las mayores conquistas del deporte dominicano. Pero ayuda a entender su historia: el atletismo no comenzó como un sueño de grandeza, sino como una oportunidad para salir adelante.

Ahora, mientras se prepara para una nueva etapa de su vida, su historia llegará al cine el 22 de octubre. La película también le permitirá volver sobre aquellos años, hablar de su familia y recordar los sacrificios que hicieron posible su trayectoria.

«Me siento muy orgullosa de que Jessica (Hasbun) y Kelvin (Lira), y todo su equipo, puedan hacer una película sobre mi vida y yo estando en vida. Normalmente hacen una película de alguien que ha muerto. Gracias a Dios estamos con vida y salud», cuenta.

Para una atleta acostumbrada a que el público observe sus carreras durante apenas unos segundos, la película abre la posibilidad de mostrar lo que ocurre fuera de la pista. Su historia incluye dificultades económicas, el apoyo de su madre y una infancia en Nizao que transcurrió muy lejos de los grandes estadios.

«Creo que es como el escenario perfecto para que la gente pueda saber más sobre ese tema mío», explica.

Al recordar aquellos años, Marileidy habla de una niña tranquila, a la que le gustaba ir al monte, visitar la playa para buscar pescado, subirse a los árboles y asistir a la escuela. «Fue un buen proceso», dice.

Una oportunidad para salir adelante

El atletismo llegó a su vida a través de la escuela. Fue descubierta en una prueba de salto y posteriormente pasó por el balonmano y otras disciplinas antes de encontrar en los 400 metros el camino que cambiaría su destino.

Pero no fue la ambición de convertirse en campeona lo que la acercó inicialmente al deporte. Había una necesidad más inmediata: conseguir dinero para cubrir gastos básicos.

«Creo que la necesidad de poder conseguir, aunque sea 100 pesos, para poder comprarme un pan, fue una de las razones».

Con el tiempo, aquella necesidad dio paso a una carrera deportiva extraordinaria. Sin embargo, cuando habla de sus comienzos, Marileidy no se detiene únicamente en sus esfuerzos. Recuerda también a las personas que la ayudaron a continuar, especialmente a su madre.

«Recuerdo los primeros días que yo iba a practicar balonmano y ella me buscaba el pasaje para que yo fuera donde sea. Eso no tiene precio. Eso vale más que cualquier medalla olímpica».

Ahora puede devolverle parte de aquellos sacrificios. Entre las cosas que ha hecho por su madre, menciona dos que tienen un significado especial: llevarla a los principales campeonatos y construirle su casa.

En su relato, esos logros ocupan un lugar distinto al de los trofeos. Son una manera de reconocer a quien estuvo presente cuando todavía no había medallas que celebrar.

«Yo nunca me he sentido la mejor»

Mantenerse en la élite del atletismo supone una exigencia constante. Las expectativas crecen con cada victoria y el público suele señalar a sus favoritos antes de que comience una competencia. Marileidy, sin embargo, no confunde ese reconocimiento con la seguridad de ganar. «Yo nunca me he sentido ser la mejor», afirma.

Para explicarlo, recuerda lo que puede ocurrir en una carrera: una salida falsa, una pisada de raya o una lesión en los últimos metros pueden cambiar por completo el resultado.

«Una salida falsa en atletismo, el favorito se va. Una pisada de raya en la pista, el favorito se va. En el transcurso de la carrera, en los últimos 200 metros, el favorito se lesiona. No hay favorito».

Su confianza está puesta en otra parte. «Yo confío en el trabajo. No en que yo voy a ser la que lo voy a ganar».

La preparación, el trabajo del entrenador y el esfuerzo del equipo son, para ella, la base sobre la que se construyen los resultados. No se trata de dar por segura una victoria, sino de llegar a la competencia sabiendo que ha cumplido con su parte.

«No puedo dudar del trabajo que mi entrenador y mi equipo han hecho en mí y lo que yo he hecho también».

El público ve el resultado de una carrera, pero no siempre todo lo que exige llegar a ella: las horas de entrenamiento, la recuperación, la alimentación y el tiempo que hay que restarle a la vida familiar.

«Hay que dedicarle tiempo a lo que uno hace», señala. «Y sacrificar muchas cosas, como estar con su familia».

Una victoria que no fue fácil

El Mundial de 2023 ocupa un lugar especial en sus recuerdos. Marileidy llegó a esa competencia después de un período en el que tuvo que viajar sin su entrenador y enfrentó un problema físico que le impedía correr con normalidad.

«No fue fácil. Tuve mucha angustia, mucha desesperación, muchos nervios».

A pesar de esas dificultades, ganó el Mundial y estableció su mejor marca personal. La experiencia reforzó su confianza en la concentración y en la capacidad de mantenerse enfocada bajo presión.

«Las mentes débiles son fáciles de manipular», afirma. «Lo que me ha llevado a donde estoy hoy en día es mi concentración y mi enfoque hacia lo que yo quiero».

Habla de la fortaleza mental sin ocultar que hubo angustia y nervios. Su experiencia muestra que la preparación no elimina necesariamente las dificultades, pero puede ayudar a enfrentarlas.

Esa manera de entender el deporte también se refleja en su relación con sus rivales. Después de las carreras, suele acercarse a otras competidoras para felicitarlas y animarlas, incluso cuando alguna termina tendida sobre la pista.

Antes de competir, dice, también pide por ellas.

«Cada vez que yo voy a correr siempre digo: ´Señor, protégela´. Porque yo quiero que todas pasen a la meta. No solamente soy yo».

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